ESTUDIOS DE
PERITO
CALÍGRAFO JUDICIAL
DE LA ESCUELA
DE POSTGRADO
DE LA UNIVERSITAT
AUTÒNOMA DE
BARCELONA (UAB)
Coordinació:
mariluzpuente@hotmail.com
Verificación automática de firmas manuscritas
Por Miguel Ángel Ferrer Ballester
El ser humano desde siempre ha tenido la preocupación de
desarrollar sistemas de identificación personal, esto es, sistemas que nos digan
que una persona es quien dice ser. La motivación ha sido muy variada y
originada por circunstancias muy diferentes, tales como la autentificación de
mensajes o de transacciones comerciales. Todas estas circunstancias han llevado
a una depuración de los sistemas de identificación, que han pasado desde el
simple reconocimiento visual en la prehistoria, sellos con imágenes de la Roma
y Grecia clásica, hasta los modernos sistemas de identificación biométrica.
Uno de los sistemas de identificación mas utilizados en la
actualidad en España es el DNI que incluye una fotografía, para identificación
visual de la persona, la huella dactilar, para
identificar o saber si una persona ha tocado un objeto, y la firma
manuscrita, que suele utilizarse no sólo como señal de autentificación o
consentimiento en un escrito sino también como método que establece la
capacidad de una persona en la realización de una transacción (por ejemplo, el
pago con tarjeta de crédito)
Entre los mencionados sistemas de identificación aportados por el
DNI, quizá el mas importante es el de la firma manuscrita, puesto que la
identificación del autor del documento no necesita su presencia física y una
vez firmado, no puede negar que prestó su consentimiento al contenido del
documento. Este hecho hace que el reconocimiento de firmas manuscritas haya
sido objeto de numerosas investigaciones en los últimos años. Los sistemas de
verificación de firmas se dividen generalmente en dos categorías: sistemas on-line y sistemas off-line.
En los sitemas on-line se requiere la presencia física del firmante y
utilizan características
dinámicas para la verificación de la firma tales como la
inclinación del bolígrafo, la presión
ejercida en cada momento del trazo, la velocidad del trazo, la secuencia
de direcciones tomadas por el trazo, etc. Para obtener este tipo de
identificación en el momento de establecer la identidad del firmante se
necesitan mesas digitalizadoras, bolígrafos
electrónicos, etc. Los sistemas off-line parten de la firma estampada en un documento, y tras
escanear la imagen, se extraen características geométricas de la firma para
verificar la identidad del firmante.
Evidentemente, un problema de estos sistemas off-line es que se pierde la información dinámica o secuencial
de la firma. Esta pérdida de información hace que los sistemas off-line, a pesar de no precisar
la presencia física del firmante y requerir un equipamiento más económico, funcionen
peor en cuanto a tasa de aciertos que los on-line. Recientemente se han desarrollado sistemas que a
partir del trazo de la firma reconstruyen las características dinámicas. disminuyendo
la probabilidad de error en la verificación de la firma, aunque estos
procedimientos precisan mucha mejora.
La robustez de estos sistemas depende del número de firmas entre
las cuales hay que identificar la firma de entrada. Por ejemplo, entre 10
posibles firmas, los sistemas dan probabilidades de error de un 2%. Si verifico
una firma entre 30 posibles, la probabilidad de error aumenta hasta un 8%, y si
la verificación es entre 60 firmas, la tasa de aciertos está ligeramente por
encima del 88%. Téngase en cuenta que entre 60 firmas, en un 99.5% de los casos
la firma auténtica estaba entre las 6 más probables.
Un problema en el reconocimiento de firmas manuscritas es la
robustez del sistema ante falsificaciones. Las firmas falsificadas se clasifican en dos: las
cuidadosas, en las que el falsificador es un experto y se le permite practicar con la firma
antes de efectuar la falsificación, y las poco elaboradas en las que el
falsificador no ha practicado demasiado con la firma original. Esta distinción
se realiza porque el 95% de las falsificaciones realizadas para el uso fraudulento
de tarjetas de crédito o cheque bancarios son falsificaciones de este último
tipo. De entre un conjunto de 60 firmas, nuestro sistema ha sido capaz de
detectar el 70% de las falsificaciones poco elaboradas, y tan sólo el 30% de
las cuidadosas, porcentajes que indican lo poco fiables o muy vulnerables que
son estos sistemas ante falsificaciones.
En conclusión, también aplicable al resto de sistemas de
identificación biométrica, los reconocedores de firmas están aún muy lejos de sustituir a una persona
experta y con los medios necesarios para verificación de firmas manuscritas,
aunque son de gran ayuda al resultar muy eficaces en la preselección de las
firmas más similares a la que se trata de identificar o autentificar.
El
presente artículo se expone con la pertinente autorización del autor.
Publicado en el Boletín del Criptonomicón #70. Miguel Ángel Ferrer Ballester es Dr. Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid y Profesor Titular de Universidad en la ETSI Telecomunicación, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, perteneciente al Departamento de Señales y Comunicaciones.