LOS TEMPERAMENTOS, MÁS ACTUALES QUE NUNCA

 

Francisco VIÑALS CARRERA

Director de los estudios de Peritaje Grafopsicológico, Grafoanálisis y Grafopatología

Director  del Master en Grafística, Grafopatología y Grafología Forense, UAB

 

 

Los Temperamentos se utilizan ahora más que nunca en psiquiatría, en criminología, en psicología infantil y en recursos humanos, especialmente los derivados de los cuatro humores hipocráticos que han sido debidamente actualizados en nuestros días (véase el artículo Khôra, el simbolismo espacial de Platón –revalidación de los Temperamentos y tipologías caracterológicas en la escritura manuscrita”). Por citar un ejemplo muy actual: el CNRS francés (Centre Nacional de la Recherche Scientifique) tiene un grupo permanente de investigadores dedicados a la psicología de los Temperamentos.

 

El propio Augusto Vels aplicó las adaptaciones de Periot (previamente adaptadas por Sigaud) y que fue también mejorando con el Grafoanálisis Informatizado, logrando  dejarnos su última versión del año 2000 que fue cuando lamentablemente falleció, y, hasta los pensadores de corriente conductista siguen estando de acuerdo con la indiscutible importancia de los temperamentos y su influencia en la personalidad.

 

Los temperamentos, especialmente los derivados de los cuatro elementos, se relacionaron también con los grupos sanguíneos (Vector L: O, S: A, B: B y N: AB), constituyen claras  predisposiciones de influencia genética y base biológica, por ello a pesar de su interactuación con el carácter quedan más estables o difíciles de modificar que las particularidades de éste último. Lógicamente nos informan solo de potenciales psicofísicos (emocionalidad, reactividad, extra o introversión, bases de canalización de la energía psicosomática), pero muy importantes para el estudio y configuración de la personalidad global. Es precisamente gracias al temperamento que podemos explicar importantes facetas de influencia psicobiológica de la personalidad y afortunadamente es en la escritura manuscrita donde se manifiesta con la marcha, ímpetu o fuerza de la expresión gestual, muchas veces con un clara diferenciación respecto del carácter.

 

Recientemente Cloninger y Sven ratificaban dicha importancia con el éxito de sus investigaciones en la aplicación de sus cuestionarios. El Inventario de Temperamento y Carácter TCI-R (TCI-140) se relaciona también con las Escalas de Personalidad Psicopatológica (MMPI-2 PSY-5) La versión corta española del TCI-R es ahora también un inventario útil para la evaluación de las dimensiones principales del temperamento y carácter.

 

La correlación esencial se establece de la siguiente manera: Búsqueda de Novedades (NS derivado del Vector N) estuvo asociado con baja Constricción, HA (derivado del Vector L) con baja Emocionalidad Positiva y Agresividad y con alta Emocionalidad Negativa/Neuroticismo y Dependencia de Recompensa (RD derivado del Vector S) con alta Emocionalidad Positiva. La persistencia (PS derivado del Vector B) fue relacionado con alta Agresividad y Emocionalidad Positiva.

 

Aunque con Mª Luz Puente creamos el Grafoanálisis Transaccional caracterológico de las nueve  exteriorizaciones del yo, que se homologan en muchos puntos con el Eneagrama (en la correlación de características psicológicas de los nueve tipos, no en el panteísmo que sugiere dicha doctrina filosófica), y si bien el AT constituye un sistema psicoanalítico de psiquiatría individual y social que incorpora la gestal e integrando de forma idónea el humanismo y el conductismo, significando un avance sustancial en la Grafología actual, cabe dejar bien claro que en ningún momento renunciamos a los temperamentos, de hecho, tampoco habría AT sin temperamentos ya en el análisis estructural de los tres sistemas, los temperamentos se localizan en el “sistema Niño”, son el motor biológico con el que traemos ya al nacer por herencia y configuración genética, y que junto a las grabaciones emocionales forman todo el entramado de dicha arqueopsiquis o “sistema Niño” donde cada temperamento influirá en la recepción de las informaciones grabadas en el “sistema Padre” para responder de una o u otra manera, las cuales según el potencial de la neopsiquis o “sistema Adulto” y de acuerdo con el sistema que ostenta el poder ejecutivo en la catexis, facilitarán una u otra de las exteriorizaciones de Yo en forma de los nueve estados que reflejamos tipológicamente o como caracteres derivados del AT.

 

Al margen del AT, en nuestra obra: Psicodiagnóstico por la escritura, como se trata precisamente de un manual docente donde pretendemos ante todo que se comprendan los conceptos, sugerimos una comparación pedagógica de los temperamentos con los vehículos a motor: el Linfático o digestivo de Sigaud a modo de camioneta (pausado pero adaptado al peso y la constancia), el Sanguíneo o respiratorio de Sigaud como un deportivo o prototipo de competición (brillo y expansión), el Bilioso o  muscular de Sigaud como el modelo estándar de eficacia y eficiencia (consistencia y autorregulación), y el Nervioso o cerebral de Sigaud como una motocicleta (variación, reprís, independencia). En la tipología de Kretschmer y Sheldon se aglutinan los predominantes “activos” del sanguíneo y el bilioso en el “mesomorfo”, manteniéndose los restantes (L: pícnico-endomorfo, N: leptosomático-ectomorfo). El estudio previo del temperamento supone a la vez una preparación del terreno para comprender luego el estudio del carácter. El carácter indicará la forma de conducción, y por último, la personalidad identificará al individuo concreto por su especificidad única, original y diferente de los demás.

 

Más allá de los ejemplos estrictamente pedagógicos, cabe también señalar la actual utilidad práctica de los temperamentos por su esencial aportación en relación a las diferencias entre individuos respecto a su reactividad (elemento crucial que aportan los temperamentos), peculiaridad que va unida a la fuerza o capacidad de excitación del sistema nervioso y que queda cuantitativa y cualitativamente reflejada en las respuestas o reacciones a la estimulación.

 

Ya hemos podido comprobar que el temperamento influye de manera determinante en el desarrollo personal y social, y que los actuales trabajos de investigación ratifican las anteriores observaciones, demostrando categóricamente que el temperamento en el contexto del área empresarial y social, está a la orden del día en cualquier protocolo científico en la aplicación de las más avanzadas técnicas de Recursos Humanos.

 

Asimismo, al margen del interés médico y psicológico, el estudio del temperamento se convierte en un predictor de problemas conductuales, especialmente de síntomas de tipo externelizante, que se usa con gran efectividad en criminalística y de gran interés para el profiling. De hecho la determinación de un temperamento difícil (baja ritmicidad, difícil regulación conductual y afectividad negativa) a partir de los 3 años de edad es un predictor de conductas de riesgo en la etapa  preadolescente y adolescente y adulta, tales como adicción a los estupefacientes, agresividad y actividad delictiva puesto que temperamentalmente están predispuestos a una mayor irritabilidad fisiológica y psíquica, y una afectividad negativa que se potencia en función de determinadas variables ambientales (presencia de estrés y normas de conducta parentales inapropiadas). Otros estudios que correlacionan la constitución biotipológica  (grupo corporal), y la delincuencia, han sido efectuados a partir de la Tipología de Kretschmer, la de Heymans-Wiersma-Le Senne, y la de Sheldon, muy aplicada en la investigación criminológica.

 

 

Especialmente significativos son los estudios que correlacionan,  Temperamento y Lingüística, verificándose que el proceso de adquisición del lenguaje, así como el vocabulario, estructura gramatical, etc…, es decir, el estilo lingüístico,  se encuentra mediatizado  por las características temperamentales en su interrelación con el medio social. Y más específicamente sobre la escritura manuscrita, las últimas investigaciones han confirmado una correlación significativa entre reactividad emocional y rendimiento grafoescritural.

 

Así pues, nos complace comunicar que las nuevas teorías incorporan y reafirman los temperamentos y especialmente los derivados de los elementos de Platón o los humores de Hipócrates, los tienen en cuenta y los revalidan constantemente, prueba de ello y al margen de los destacados trabajos que están realizando los médicos y psicólogos americanos, sólo en España podemos decir que de las 34 tesis doctorales sobre Temperamentos que se han realizado en estas últimas décadas en Psiquiatría y Psicología, (no contabilizaremos las de Temperamentos y Arte o Literatura que suman también un buen número), ha habido un desarrollo progresivo alcanzando el 44,11 % entre los años 2000-2006, y 6 han sido presentadas en Barcelona.

 

Desde nuestros programas de estudios de Grafología en la Universitat Autònoma de Barcelona, el Institut de Ciències del Grafisme y la AGC de España estamos muy satisfechos de incluir los Temperamentos en la formación y reciclaje de los Grafoanalistas; la experiencia nos ha demostrado que la preparación integral que reúnen los titulados en Peritaje Grafopsicológico por la UAB es la más idónea ya que en un mundo donde no podemos pararnos, es peligroso ceñirse a un solo método o escuela, la gran ventaja del Grafoanálisis de Vels y del Grafoanálisis Transaccional es que son integradores de las demás escuelas; en la universidad el futuro grafoanalista se forma primero en los principales conceptos y aportaciones francesas, luego italianas, luego alemanas, pero igual que ocurre con los test, los cuales siempre hay que adaptarlos al lugar donde se aplicarán, en nuestro caso no dejamos nunca de tener presente la escuela española y realizar las oportunas adaptaciones de las demás escuelas a nuestra propia idiosincrasia y en un sentido plenamente práctico,  éste es el secreto de nuestro éxito y por el que las empresas y organizaciones confían en  nuestros titulados.

 

 

Bibliografía:

 

Amador, J. A. y Kirchner, T. (1999). Correlations among scores on measures of field dependence-independence cognitive style, cognitive ability, and sustained attention,  Perceptual and Motor Skills, 88 (1), 236-239.

 

Berkowitz, L. (1993). Aggression: Its causes, consequences and control. Philadelphia: Temple University Press.

 

Blackson, T. (1994). Temperament: A salient correlate of risk factors for alcohol and drug abuse. Drug and Alcohol Dependence, 36, 205-214.

 

Brandstrom, y cols.(1998).Swedish normative data on personality usin the Temperament and Character Inventory. Comprehensive Psychiatry, 39(3),122 8

 

Brandstrom,S.,Richter,J.,y Przybeck,T.(1999).Distributions by a e and sex of the dimensions of temperament and character inventory in a cross cultural perspective amon Sweden, Germany, and the USA. Psychologica  Report, 89(3),747 58.

 

Buss, A. H. (1991). The EAS Theory of temperament. En Strelau, J., i Angleiner, A. (Eds.). Explorations in temperament: International perspectives on theory and measurement. New York: Plenum.

 

Buss, A.H. i Plomin, R. (1984). Temperament: Early developing personality traits. Hillsdale, NJ, Erlbaum.

 

Buss, A.H., Plomin, R. i Willerman, L. (1973). The inheritance of temperaments. Journal of Personality, 41, 513-524.

 

Carey, W.B. (1970). A simplified method for measuring infant temperament. Journal of Pediatrics, 81, 823-828.

 

Clark, L.A., Watson, D. i Mineka, S. (1994). Temperament, personality and the mood and anxiety disorders. Journal of Abnormal Psychology, 103, 103-116.

 

Cloninger,C.R.(1986): A unified biosocial theory of personality ans its role in de development of anxiety states: A dimensional approach,  Journal  of Psychiatric Research, 26,197 211.

 

Cloninger,C.R.(1987): A systematic method for clinical description and classification of personality variants, Archives  of  General   Psychiatry, 44,573 588.

 

Cloninger,C.R.,Przybeck,T.R., y Svrakic,D.M.(1991): The Tridimensional Personality Questionnaire: U.S. normative data,  Psychologica  Reports, 69,1047 1057.

 

Cloninger,C.R.,Przybeck,T.R.,Svrakic,D.M.,yWetzel,R.D.(1994).The Temperament  and  the  Character  inventory  (TCI):  A  guide  to  its development  and  Use, St Louis,MO: Center for Psychobiology of Personality, Washinton University.

 

Cloninger,C.R., Svarakic,D.M. y Przybeck,T.R.(1993): A psychobiological model of temperament and character, Archives of General  Psychiatry, 50... 975 990.

 

Colder, C. i Chassin, L. (1997). Affectivity and impulsivity: Temperament risk for adolescent alcohol involvement. Psychology of Addictive Behaviors, 11, 83-97.

 

Costas, C. (1998). Avances en la evaluación del temperamento infantil. Revista de Psiquiatria Infant-Juvenil, juny, 18-21

 

Davis, H. y Carr, M. (2001). Gender differences in  mathematics strategy use: The influence of temperament. Learning and Individual Differences, 13(1), 83-95.

 

Díaz Aztienza, F.D. (2000). Estabilidad diagnóstica en psiquiatría infantil. En Gutierrez Casares, J.R.i Rey Sánchez, F. (Eds.). Planificación terapéutica de los trastornos psiquiátricos del niño y del adolescente. Madrid: SmithKline Beecham.

 

Earls, F. i Jung, K.G.(1987). Temperament an home environment characteristics as casual factors in the early development of childhood psychopathology. Journal of American Academy of Child an Adolescent Psychiatry, 26, 491-498.

 

Engelbrecht, P. y Natzel, S. G. (1997). Cultural variations in cognitive style: Field dependence vs field independence. Shool Psychology International, 18(2), 155-164.

 

Forns, M., Amador, J. A. y Roig, F. (1993). Differencesin field-dependence/independence cognitive style as a function of socioeconomic status, sex and cognitive competence. Psychology in the Schools, 30, 153-163.

 

Frank, B. M. (1983). Flexibility of information processing and the memory of field-independent and field-dependent learners. Journal of Research in Personality, 17, 89-96.

 

Friedensberg, E. y Strelau, J. (1982). The Reactivity Rating Scale (RRS): Reliability and validity, Polish Psychological Bulletin, 13 (3), 223-237.

 

García, M. (1990). Educación infantil y desarrollo de la dependencia-independencia de campo. Bordón, 42 (4), 445-453.

 

Goodyer, I.M. (2000). Language difficulties and psychopathology. En Bishop, D.V.M. i

 

Leonard, L.B. (Eds.). Speech and language impairments in children: Causes,

characteristics, intervention and outcome. Hove: Psychology Press.

 

Henry, B., Caspi, A., Moffitt, T.E., y Silva, P.A. (1996). Temperamental and familial predictors of violent and nonviolent criminal convictions: Age 3 to age 18. Developmental Psychology, 32, 614-623.

 

Huteau, M. (1986). Style cognitif et personalité. La Dépendence-Indépendence du Champ. Lille: P.U.L.

 

Joffe, R. T. (1987). Reflection-impulsivity and field dependence-independence as factors in the reading achievement of children with reading difficulties. Dissertation Abstracts International, 48,876-A.

 

Kagan, J. (1994). Galen’s Prophecy:  Temperament in Human Nature. New York: Basic books.

 

Kalgo, F. A. (2001). Sex and age trend of field independent/dependent among secondary school student in Sokoto state. IFE Psychologia: An International Journal, 9 (1), 105-114.

 

Kirchner, T. (1987). Relaciones entre Dependencia-Independencia de campo y ansiedad estado-rasgo. Anuario de Psicología, 36/37, 143-155.

 

Kirchner, T. y Matas, J. (1988). Dependencia-Independencia de campo y percepción temporal. Universitas Tarraconensis, 10 (2), 31-40.

 

Kirchner, T., Forns, M., y Amador, J. A. (1990). Relaciones entre las dimensiones dependencia-independencia de campo, introversión-extroversión y tiempos de reacción. Anuario de Psicología, 3(40),53-63.

 

Kush, J. C. (1996). Field-dependence, cognitive ability, and academic achievement in Anglo American and Mexican American students. Journal of Cross Cultural Psychology, 27 (5), 561-575.

 

Lerner, J.V. i Vicary, J.R. (1984). Difficult temperament and drug use. Journal of Drug Education, 14, 1-8.

 

Martin, R. P., Nagel, R. y Paget, K. (1983). Relationships between temperament and classroom behavior, teacher attitudes, and academica achievement. Journal of Psychoeducational Assessment,1, 377-386.

 

Newman, J., Noel, A., Chen, R. y Matsopoulos, A. S.(1998). Temperament, selected moderating variables and early reading achievement. Journal of School Psychology, 36(2), 215-232.

 

Postigo, Y., Pérez-Echeverria, P. y Sanz, A. (1999). Un estudio acerca de las diferencias de género en la resolución de problemas científicos. Enseñanza de las Ciencias, 17 (2), 247-258.

 

Satterly, D. J. (1979). Covariations of Cognitive Styles, Intelligence and Achievement. British Journal of Educational Psychology, 49, 179-181.

 

Schmeck, K. y Poustka, F. (2001). Temperament and disruptive behavior disorders. Psychopathology,34 (3), 159-163.

 

Schwartz, C.E., Snidman, N. i Kagan, J. (1999). Adolescent social anxiety as an outcome of inhibited temperament in childhood. Journal American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, 38, 1008-1015.

 

Strelau, Jan (2002): Temperament: A psychological perspective, New York : Kluwer Academic

 

- (1983). Temperament, personality, activity. New York: Academic Press.

 

Strelau,J.(1987).The concept of temperament in personality research. European Journal  of Personality, 1, 107 117.

 

Strelau, J., Angleitner,A., Bnatelmann,J., y Ruch,W.(1990): The Strelau Temperament Inventory Revised (STI R):Theorical considerations an scale development. European Journal  of Personality, 4,209 235.

 

Testu, F. (1984). Rythmicité scolaire, nature de la tâche et dépendence-indépendence a légard du champ. L’année Psychologique, 84, 507-523.

 

Tinajero, C. y Páramo, M. F. (1997). Field dependence-independence and academic achievement: A re-examination of their relationship. British Journal of Educational Psychology, 67(2), 199-212.

 

Thomas, A., y Chess, S. (1977). Temperament and development. New York: Brunner/Mazel.

 

- (1982). Temperament and follow-up to adulthood. Ciba Foundation Symposium, 89: 168-173.

 

Van Blerkon, M. L. (1988). Field dependence, sex role, self-perceptions and mathematics achievement in college students: A closer examination. Contemporary Educational Psychology, 13, 339-347.

 

Viñals, F. y Puente, Mª L. (2007): “Khôra, el simbolismo espacial de Platón –revalidación de los Temperamentos y tipologías caracterológicas en la escritura manuscrita” (actualización) www.grafologiauniversitaria.com

 

Viñals, F. y Puente, Mª L. (1999): Psicodiagnóstico por la escritura, Grafoanálisis transaccional, Herder, Barcelona. 1ª Reimpresión 2006.

 

Viñals, F. y Puente, Mª L. (2003): Análisis de escritos y documentos en los servicios secretos, Herder, Barcelona.

 

Witkin, H. A. y Goodenough, D. R. (1977). Field Dependence and Interpersonal Behavior. Psychological Bulletin, 84, 661-689.

 

Witkin, H. A. y Goodenough, D. R. (1985). Estilos Cognitivos: Naturaleza y Orígenes. Madrid: Pirámide.

 

Witkin, H. A., Goodenough, D. R. y Oltman, P. K.(1979). Psychological Differentiation: Currents Status. Journal of Personality and Social Psychology, 37, 1127-1145.

 

Zuckerman,M.(1991).Psychobiology of Personality, New York: Cambride University Press

 

 

 

Coordinació d' Estudis: Perícia Cal.ligràfica Judicial, Peritatge Grafopsicològic Criminalista.- Universitat Autònoma de Barcelona

 

      www.grafologiauniversitaria.com      www.grafoanalisis.com     marfrains@hotmail.com 

VOLVER AL INICIO