EL SIGNVM CLAVDICATIONIS:

ACERCA DE UN SIGNO EN LA ESCRITURA QUE ACASO MUESTRA DEFICIENCIAS MOTORAS

 
Dr. Ricardo MARTÍNEZ ORTEGA.
Universidad La Laguna

 

“Pero existe en cambio otra categoría de signos que se pueden relacionar con los ‘símbolos’. Se trata de las letras testigo”.
Herbert Hertz[1].

0. Precedentes.

La observación casual de un rasgo en la escritura de un minusválido me llevó a comprobar la persistencia de dicho rasgo en la escritura de otros minusválidos de características similares (signum claudicationis).

Los ejemplos conseguidos son ciertamente pocos. Por ello esta investigación no pretende pontificar sobre esta característica, sino mostrar la posibilidad de obtener un resultado más fiable con el acopio de un mayor número de escrituras, cuya autoría sea conocida y segura, es decir, que se corresponda con una minusvalía en forma de la llamada vulgarmente “cojera”.

Ciertamente, este trabajo se inserta en la rama denominada Grafopatología. Sin embargo, hasta donde conozco, no hay estudios sobre este aspecto concreto de las dificultades de locomoción. Tal es el caso de la obra de Matilde Ras[2], de Pedro Foglia[3], etc.

 

1. Muestrario.

MANO A: Por casualidad el propietario de una tienda de ropa (Garcés) me ofrecía en esta ocasión la posibilidad de observar el comprobante de compra en que se registraba obviamente la escritura de las diferentes cantidades en euros, así como la firma de esta persona y el nombre del destinatario (Sr. Ricardo). Es persona conocida por mí: tiene minusvalía (cojera).

 

MANO B: El director de la revista “Castillos de España” suele presentar un editorial, a cuyo pie se sitúa la firma del mencionado director (Amador Ruibal). Esta persona es conocida por mí: es minusválido  (cojera)

.

 

MANO C: Escrito solicitado a una persona con secuelas de inmovilidad motivadas por una hemiplejia. Aunque no es persona conocida directamente por mí, sé que es minusválido y tiene grandes dificultades motoras.

 

 

MANO D: Es apenas la escritura de tres palabras en letras capitales en la etiqueta y resguardo de una prenda. También ha sido escritura por el dependiente de una tienda de ropa para hombre (no pertenece a la mano A). Es persona conocida por mí

 

2. Naturaleza del signo.

 

El signo identificado se encuentra en la letra “R” mayúscula o capital. Mauricio Xandró, por ejemplo, presenta la letra “r” minúscula para apreciar la canalización de la energía, no sólo en el sentido de persistencia, sino también de iniciativa[4]. Pero no se hace referencia alguna a la “R” mayúscula.

 

2.1 En la mano A:

 

Nos fijamos en la “R” inicial de Ricardo; está realizada de un solo trazo que parte desde abajo hacia adelante. Tiene una altura de 7 mm. Sin embargo, la anchura alcanza los 10 mm. (relación 7:10= 0,7). La “R” más pequeña que precede a ésta en la palabra “Sr.” alcanza los 4,8 mm., pero su anchura es de 8 mm. (relación 4,8:8= 0,6). Resulta aquí la primera característica: es más ancha que alta[5].

Nos fijamos ahora en la inclinación, media desde la línea de base. En el caso de la “R” mayor es de 48º. En la “R” menor es de 45º. Se puede calificar, por lo tanto, dicha letra como “muy inclinada”, rasgo que se convierte en la segunda característica.

Por otro lado, la combinación de una letra ancha con tanta inclinación hace que dicha letra cubra, a modo de tejado, las letras minúsculas que siguen en la palabra.

En cuarto lugar, el hampa de dicha “R” es ciertamente curváceo.

 

2.2 En la mano B:

 

Se realiza con un solo trazo; también comienza abajo para completar el resto de la letra. La “R” inicial de Ruibal mide 3 mm. de altura. Por el contrario, su anchura es de 7 mm. (relación 3,3:7= 0,4). Observamos la primera característica de la mano anterior: la letra “R” es más ancha que alta.

Medida su inclinación desde la línea de base obtiene un valor de 45º grados, esto es, una letra calificable como “muy inclinada” al igual que la mano anterior.

Esta anchura e inclinación de la “R” provoca que la panza de la mencionada letra cubra la letra minúscula siguiente como si fuera un tejado del mismo modo que ocurría en la primera mano.

La cuarta característica es la disposición curva del astil de la “R”.

 

2.3 En la mano C:

 

La palabra “Recibe” comienza el párrafo final, cuando ya el autor se ha relajado un poco y se esfuerza menos por aparentar una buena letra. Está realizada también con un solo trazo, aunque parte desde más abajo de la línea de base de la caja de escritura. La altura se nos muestra ciertamente grande 14mm., debido a que se arranca muy por debajo de la línea de base o pauta. Pero medida desde dicha línea, la altura es de 8,6 mm. Tenemos el mismo problema para medir la anchura; procedemos a realizarla desde el punto extremo de la línea de base, pero no desde más abajo: 8,2 mm. (relación 8,6:8,2= 1,0).

La inclinación, con la misma salvedad que la anterior medición, es de 65º; es una letra inclinada, aunque ya en el límite con el tipo de “muy inclinada”.

Por otro lado, la panza forma un tejado más pequeño, de modo que solamente cubre la mitad de la letra minúscula siguiente “e”.

Es igualmente curva la cresta o astil de la “R” de esta mano.

 

2.4 En la mano D:

 

            Nos fijamos en la letra “R”, situada en el centro de las palabras “RICARDO” y “TARDE”, ya que la inicial de “RICARDO” no se muestra relajada por ser comienzo de la escritura del pequeño recibo.

            Se ha realizado con un solo trazo. No se puede decir con claridad si están por encima o por debajo de la línea de escritura por la informalidad de la muestra de escritura. La altura es de 4 mm. en ambos casos, aunque la apariencia engañosa puede hacer creer que la segunda “R” es más pequeña. La anchura de la primera mayúscula es de 5 mm., mientras que la segunda llega a 5,3 mm. Si tomamos la media (5,1 mm.) obtenemos la siguiente relación 4:5,1= 0,78; se obtiene la misma característica: mayor anchura que altura.

La inclinación es ambos casos es de 45º aproximadamente; también se puede considerar como “muy inclinada”.

Resulta llamativo el hecho de que la panza de la “R” inicial es mucho mayor que las otras dos del medio. Sin embargo, tienen el efecto de tejado sobre la letra siguiente que en las dos “R” mediales es la letra “D”.

Por último, el hampa de esta letra se puede considerar curváceo, aunque no tanto como las de las otras manos.

 

3. Discusión.

 

Parece evidente que las concomitancias son mayores entre la mano A, la mano B y la D, porque estos escritores son personas que sufren “cojera” desde mucho tiempo atrás. Sin embargo, la mano C no sufre propiamente una “cojera”, sino una imposibilidad de locomoción desde hace poco tiempo relativamente. Participa de las mismas características que las manos A, B y D, pero, evidentemente, en un grado menor.

Solamente el tiempo dirá si acabará asumiendo por entero esas características.

Por otro lado, se podría considerar a esta letra concreta como una letra rebajada; como observa certeramente J. J. Simón, aunque lo exprese de forma tan poco literaria y reiterativa[6]: “La escritura rebajada expresa un sentimiento de opresión ante las dificultades de la vida que están oprimiendo a la persona, lo que se refleja en este rasgo de su escritura”.

 

4. Conclusión.

 

La letra “R” mayúscula parece ser un indicio que muestra que el escritor padece una dificultad motora, principalmente, de la denominada habitualmente como “cojera”.

Las características de esta letra capital son:

 

a) Una mayor anchura que altura en dicha letra.

b) Una inclinación muy grande.

c) El desarrollo de una panza a modo de tejado que resguarda la letra siguiente.

d) Un hampa curvo o con tendencia curvácea.

e) Se realiza con un solo trazo.

 

5. Explicación.

Entre las leyes generales de interpretación de la grafología se encuentra la corriente mímica, la simbólica, la emocional y la profunda. Parece clara en el caso presente la identificación con la mímica, es decir, el acto de la escritura es una gesticulación de la misma manera que se produce al hablar, al caminar, etc.

El escritor de cada uno de nuestros ejemplos está completamente identificado con esta letra “R”. Si viésemos esta letra de frente, únicamente veríamos una línea perpendicular (│) de mayor o menor grosor.

Nosotros vemos esta letra de perfil (R) al igual que vemos al escritor. Vemos al escritor de perfil, vemos que su columna vertebral no está erguida, que su pierna le hace caminar de forma muy inclinada. De una forma más clara: imaginemos que contemplamos una carrera de maratón desde un lado de la carretera; desde nuestra perspectiva el corredor no pasa de frente, sino de perfil, de modo que observamos el estado de su columna y de su cuerpo.

El hecho de realizar esta letra en un solo trazo manifiesta la íntima identificación de la persona con ella: la “R” de un solo trazo es el escritor minusválido.

Eso mismo vemos en el papel al observar esta letra “R”. Vemos al escritor que pasa. Pasa con una estructura ósea y muscular fuerte que, sin embargo, no se puede mantener en su caminar de forma erguida porque alguno de sus miembros inferiores se lo impide.

Por ello, las cuatro características descritas anteriormente encuentran una fácil explicación en la mímesis de la marcha de un minusválido de este tipo.

Hace casi 100 años se podía leer en una traducción del gran grafólogo galo Jules Crépieux-Jamin la siguiente prevención[7]: “Guárdese el aprendiz de grafólogo de comprometer sus bocetos dando indicaciones sobre el físico”. Acaso podamos, a lo menos, en lo aquí dicho, cambiar esta apreciación.


 


[1] Herbert HERTZ, La grafología, oikos-tau ediciones, colección ¿Qué sé? Nº 74, Traducción de Alexandre Ferrer, Barcelona 1972, p. 53.

[2] Puede consultarse: Matilde RAS, Lo que sabemos de Grafopatología, Gregorio del Toro-Editor, Madrid 1968, 165 pp.

[3] Véase: Pedro FOGLIA, Signos de enfermedad en la escritura, Ediciones La Rocca, Buenos Aires 1996, 377 pp.

[4] Mauricio XANDRÓ, Grafología superior, Editorial Herder, Barcelona 1996, 4ª edición revisada (1ª reimpresión de 1991), pp. 321-325.

[5] Para realizar las distintas mediciones de este trabajo del modo más preciso posible se ha empleado una lupa de la casa alemana (radicada en Núremberg) Eschenbach de 10 aumentos, acromática, y con cristales de base milimetrados (1152/01) y con transportador de ángulos (1152/101).

[6] José Javier SIMÓN, El gran libro de la Grafología. Así escribimos, así somos, Ediciones Martínez Roca, Barcelona 2002 (6ª edición), p. 121.

[7] Jules CRÉPIEUX-JAMIN, La escritura y el carácter, Editor Daniel Jorro, Traducción de Anselmo González, Madrid 1908, con 232 figuras en el texto, p. 361: “El físico en la autografía”.

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Coordinació d' Estudis: Perícia Cal.ligràfica Judicial, Peritatge Grafopsicològic, Propietat Intel.lectual i Industrial, Criminalista.-
E. Postgrau, Universitat Autònoma de Barcelona .-Telf: 93.321.57.48   -  http://www.grafologiauniversitaria.com   -  info@grafologiauniversitaria.com

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