PELIGROS DE LA FIRMA INFORMATIZADA

Francisco Viñals Carrera

(año 2002)
 
 
 
                                                                           
El presente artículo no tiene otro objeto que el de mostrar la otra cara de la moneda de aquellos productos que se están implantado rápidamente en el campo comercial por su pretendida eficacia y que si bien pudieran ser útiles como medios de investigación en el campo grafológico y documental, el destino para el cual se ofrecen acostumbra a adolecer de las suficientes garantías jurídicas y de seguridad, favoreciendo la “picaresca” en el mejor de los casos, y, la proliferación de bandas internacionales, en otros.
 
1.-Falta de garantías técnicas y jurídicas del denominado “Sistema biométrico para captura y verificación de firmas”
 
En los últimos años han proliferado en el mercado las plantillas o tableros recogedores de firmas acompañados de un marketing tendencioso por la exageración de su fiabilidad y que está notando su reacción en diversos medios jurídicos por manipulaciones y abusos de su utilización. Seguidamente expongo la primera publicidad que recibí hace años de este sistema:
 
Cyber-SING SISTEMA BIOMÉTRICO PARA CAPTURA Y VERIFICACIÓN DE FIRMAS (Macroservice, 1998):
“Cyber-SING introduce el primer sistema biométrico que permite la identificación de una persona mediante la captura y verificación de su firma. Gracias a la tecnología bimétrica desarrollada por Cyber-SING, cuando la persona firma sobre un pequeño tablero digitalizador, su firma es capturada y comparada con la original digitalizada anteriormente. El análisis reconoce la presión ejercida, tipo de trazo, velocidad de la firma, orden del trazo, recorridos aéreos y los compara con la original, validando o rechazando la firma, con independencia del tamaño de esta. Además cuenta con rutinas de aprendizaje, que contemplan las pequeñas variaciones de las firmas a lo largo del tiempo. Las firmas analizadas pueden ser de cualquier tipo, tamaño o lenguaje ya que Ciber-SING reconoce cualquier tipo de carácter, gráfico, símbolo o combinaciones de ellos.”
 
Es cierto que los avances en la investigación militar, la cual da las pautas de desarrollo a la investigación policial, ha proporcionado unos medios de identificación biométrica altamente fidedignos en elementos cuasi-estables como son el ADN, la retina, el iris, las ondas-calor, etc., pero sería una frivolidad añadir la letra en este mismo saco. En la escritura intervienen demasiados elementos de la psique, no es únicamente biométrica, lo será mínimamente respecto a los factores psicofísicos de naturaleza biológica o temperamental, pero la intervención de la inteligencia y la cultura en su elaboración abstracta, se traduce en una complejidad no cuantificable como lo sería el reflejo de un producto derivado de un elemento estable, por ello han fracasado todos los métodos grafométricos en la identificación gráfica; la escritura es una onda, la proyección de un proceso, móvil como la personalidad y sus circunstancias. Una cosa es la captura de notas del bolígrafo electrónico (p.e..: sistema eBeam), incluso reconocer la tipografía, y, llegar a reconocer determinados aspectos (todos los usuarios de ordenador reconocemos los avances del OCR o sistemas de lectura particularmente útiles en el escaneado), la otra, es pretender una fiabilidad absoluta en la personalización intrínseca de la autoría con tres parámetros (aunque se disfracen con múltiples intensidades numéricas de valoración percentil), y ello no quiere decir que en un futuro no se pueda ver realizado este sueño de las Cajas de Ahorros y entidades bancarias, pero de momento todos los intentos han fracasado (Viñals y Puente: Pericia Caligráfica Judicial,  Barcelona, Herder, 2001). No sabemos todavía si al superordenador ASCI White se le podría enseñar a pensar en este sentido, pero por ahora la máquina no aprende a captar la onda, lo peculiar en el ritmo y movimiento, lo que hace es utilizar algoritmos de sustitución sobre los datos que no tiene, por lo tanto inventa fórmulas no fidedignas, da versiones mucho más subjetivas que la intuición trabajada del perito experimentado.
 
Cyber-SING y métodos derivados se basan en el análisis de los siguientes factores:
 
- Estilo de trazo: Se refiere a la forma (lo más imitable). La forma es la tipografía o apariencia externa de la construcción gráfica, es uno de los nueve aspectos a considerar en cualquier estudio de identificación grafonómica, y, es donde se concentra más la atención del falsificador y también del (autofalsificación)
- Velocidad y tiempo: Forman parte del mismo aspecto gráfico y son condicionales en términos absolutos, únicamente analizables en su propia relación o contexto.
- Presión: Cierto que la presión es un aspecto decisivo en pericia caligráfica, pero siempre desde la perspectiva grafonómica, no grafométrica. No existe una sola presión en un individuo, existen unos datos de tensión, calibre y profundidad que son válidos cuando aparecen unas constantes ente sí, homologables a otros momentos distintos, a otras presiones diferentes de la propia persona que pulsa según instrumento, circunstancias, etc. En muchas peritaciones actuales, con el uso de rotuladores finos, es más importante la tensión que la profundidad.
 
En la misma línea los peritos calígrafos de base grafológica abundan en argumentos como el del colega Antonio Gómez, letrado y perito calígrafo del equipo Gómez & Quintana de Cádiz (Colegio Universitario Emerson 29.7.01):
 
“He podido comprobar muchas veces, y cualquiera puede hacer la prueba con su propia escritura, que la presión del trazo varía de una firma a otra en una misma persona. Y lo hace según estos factores:
 
1. La POSICIÓN en la que se escribe. Se puede escribir sentado (en una silla, en un coche, en el suelo...), de pié sobre una mesa, de pié sobre un mostrador alto, sobre un libro en las rodillas y cualquier otra forma que podamos imaginar.
2. El ÚTIL. La presión de un bolígrafo no es la misma de un lápiz, ni la de un rotulador. Ya existe bolígrafos que se deslizan sobre el papel sin necesidad de ejercer fuerza sobre ellos. Si se
emplean pueden engañar al Perito.
3. La VELOCIDAD. La presión no es la misma cuando escribo un texto con tranquilidad en mi casa, que cuando recojo apuntes en la Facultad o el Instituto.

4. La EDAD. Recuerdo que a los 18 años no podía usar bolígrafos de punta fina porque rompía el papel al escribir. Hoy no me pasa, necesito un punzón y un martillo para romper el papel.
5. La SALUD. Hace unos meses analicé unas firmas de un señor de 83 años. Era sorprendente la buena salud y presión y fluidez de trazo que tenía. Cuando cumplió los 84 tuvo una trombosis. Dos meses antes había empezado a tener temblores, torsiones, fallos de presión... Después de la trombosis se recuperó físicamente, pero su letra no. Entre unas firmas y otras solo había 9 meses de diferencias y una enfermedad.
6. OTROS FACTORES. La hora en que se escribe, el cansancio, la motivación, incluso el destinatario influye en la presión.
¿Quiere esto decir que la presión no es válida en el análisis? De ningún modo. Aquí debe procederse igual que en el caso de la Grafometría. Lo importante no es el valor absoluto obtenido sino las relaciones entre cada rasgo. La Presión de una firma o un texto puede ser mayor o menor según los factores indicados, pero la relación entre cada uno de sus componentes debe ser aproximadamente la misma. Los trazos de mayor o menor presión estarán en los mismos lugares. Éste será el dato verdaderamente relevante.”


 
 
La utilización del tablero recogedor de firmas, tiene un efecto más disuasorio que realmente fidedigno. Ciertamente, es más difícil que el que haya estampado la firma en la tabla, ante el desconocimiento de la realidad técnica, se atreva a negar su firma posteriormente, pero también es cierto que cada vez aumentan más los casos de personas que se niegan a consignar su firma en este tipo de tableros por la falta de garantías en su posterior manipulación o utilización y,  el mundo jurídico es el que está alertando del posible abuso de estos programas. Debe tenerse en cuenta que la firma no ha quedado estampada a modo de original que tiene el efecto de documento por una voluntad afirmada en el espacio-tiempo, por el contrario, se ha convertido en unos datos matemáticos susceptibles de cambios, manipulaciones, propias de los programas informáticos, sin entrar en la posible reproducción de dicha firma sin la debida autorización, o su empleo en un contexto o fines distintos a los previamente acordados.
 
2.-Bolígrafo reproductor de firmas
 
Esta pasada primavera he tenido ocasión de volver a mi entrañable Córdoba, donde fui tan bien acogido cuando ejercí como Profesor de su  Instituto de Criminología, y, antiguos alumnos, ahora auténticos colegas, me informaron de que en los países anglosajones se había comercializado un bolígrafo que llevaba incorporado un microchip con capacidad para grabar los movimientos e intensidades de la firma que se estampara, de tal manera que aplicando una clave e incorporando el bolígrafo en un soporte especial al efecto, el instrumento reproduciría aquella firma grabada en cualquier documento. Claro está, en este caso desconocemos la eficacia de estas reproducciones, aunque suponemos que serán mejores que las de un plooter y si es así realmente pueden provocar graves perturbaciones en la identificación.
 
Uno de estos compañeros peritos calígrafos andaluces, renombrado perito médico-psiquiatra,  me comentó que a raíz de la aparición de este bolígrafo ya no se cumplirá el principio de grafística por el que “cuando dos firmas son exactamente iguales una de ellas es falsa”, primero me hizo dudar, pero finalmente concluí que no, que no deja de ser una reproducción como lo sería un sello de la firma, pero él añadió: parece ser que en dichos países se acepta la firma estampada por este bolígrafo como auténtica. Aquí ya me pareció una aberración jurídica sin calificativos; en primer lugar y puesto que no me cabe en mi imaginación que alguien de forma voluntaria se preste a grabar su firma en el bolígrafo para que luego se pueda ir estampando su firma en cualquier documento, pienso en la posibilidad del engaño al pobre incauto o de que alguien sea coaccionado por motivos de trabajo o simplemente criminales para grabar su firma y el depositario del bolígrafo se convierta en el dueño de la voluntad del firmante ¿es válida dicha firma? No, pues no ha sido estampada del puño y letra del que la autoriza.
 
Exhorto a todos los compañeros profesores, peritos, juristas y expertos en escritura, que tomen conciencia de las repercusiones de este tipo de tecnología respecto a nuestra profesión y alertaren en la medida de lo posible a los gobiernos de sus países, asesorándoles sobre las posibles consecuencias criminógenas.
 
3.-Vulnerabilidad de la firma electrónica
 
Ante todo y puesto que hay personas que piensan que la firma electrónica es algo parecido a lo ya expuesto en el primer apartado (firma estampada en tablero que la recoge digitalmente), quiero matizar que no tiene nada que vez con el grafismo, se le llama firma electrónica por el sentido jurídico del valor que tiene la signatura como manifestación de voluntad, pero por nada más. La firma electrónica es una clave criptográfica, un sistema de numeraciones a modo de password o clave de acceso con un propósito de restricción o garantía de individualidad en la comunicación telemática, y su campo de acción es más propio de los informáticos, ingenieros y matemáticos, que del perito calígrafo.
 
En España llevamos ya unos años hablando de firma electrónica como si hubiéramos descubierto la panacea; tenemos una ley de firma electrónica porque así parece que formamos parte de  los países más avanzados tecnológicamente, y hasta la propia Casa de Moneda y Timbre gestiona y expide certificaciones a nivel privado para que se animen las empresas y particulares, claro está, es el futuro, y mejor empezar ya, aunque los costes sean multimillonarios para las entidades que sirven de “conejillos de indias” que más tarde, cuando se tenga que hacer en serio, sin posibilidad de “intrusos”. Parece que esta euforia nos dificulta ver cómo se van vulnerando día a día los más complejos y sofisticados sistemas de encriptación informática y que para un hacker una firma electrónica es un paseo en balsa; algunas organizaciones sin escrúpulos, en el nuevo marco de la aldea global están haciendo su “agosto” con operaciones millonarias de falsas compra-venta con la firma electrónica de importantes cuentas, descifradas a encargo por alguno de estos hackers más interesado por su fama que por la mínima compensación económica que le ofrecen.
 
Por ello, la firma electrónica además de implicar un coste significativo (debe recurrirse a una entidad certificadora), no puede por el momento compararse a la firma autógrafa, pero como tenemos que ser realistas y convivir con ella, en todo caso, lo recomendable es adoptar la postura serena de los Notarios los cuales le otorgan el valor de sello o estampilla.
 
Seguidamente expongo en este sentido, las principales conclusiones del Simposium del Notariado 2000 en Barcelona:
“La firma electrónica, en el actual estado de la técnica y de la legislación, tiene el carácter de sello o estampilla y no propiamente el de firma. (...)
 El peligro de escisión entre el titular de la firma electrónica y el mecanismo de generación de la firma, por mala utilización o por falta de diligencia en su custodia, conlleva un riesgo, del que alguien deberá responder, por lo que a la larga será necesario cubrirlo mediante un seguro. Deben estar excluidos del ámbito de aplicación de la firma electrónica los actos para los que se exige una forma especial, los actos y derechos personalísimos y, mientras no se incrementen los niveles de seguridad, aquellos actos que no tengan un cumplimiento específico alternativo.
En el actual estado legislativo la seguridad de la identidad del solicitante de firma electrónica dependerá de la seriedad y de los medios técnicos de la entidad certificante.”
 

ENLACES ICG

 

Programas de Estudios:  http://www.grafologiauniversitaria.com/masters.htm

Artículos y material de los Directores:  http://www.grafoanalisis.com/vinals&puente.htm

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