ÁMBITO DE ACTUACIÓN DE LA GRAFOLOGÍA EN ESPAÑA
 
 
Mariluz Puente Balsells
Coordinadora de  Peritaje Grafopsicológico.
E. Postgrau, Universitat Autònoma de Barcelona

 

 
La Universidad Autónoma de Barcelona lleva años luchando para formar a  profesionales  que empleen la Grafología de forma rigurosa y científica, como una herramienta al servicio de la sociedad, actuando en asuntos de enjundia, donde en ocasiones está en juego la vida y la hacienda de un ser humano.
 
En medicina, el neurólogo especialista en patologías del lenguaje (disgrafias adquiridas), se auxilia de la grafología como método de detección precoz y seguimiento de enfermedades neurológicas, tales como el mal de Alzheimer cuyos síntomas iniciales aparecen primero en la escritura.
 
De la misma manera que en educación, el logopeda, pedagogo, psicopedagogo, y el profesor, trabajan grafológicamente para lograr un correcto desarrollo grafomotriz en el niño, y supervisar  su evolución psicografoescritural hasta la adolescencia.
 
En el ámbito de la empresa, el jefe de recursos humanos, el graduado en relaciones laborales y el psicólogo organizacional, confían en la grafología para la selección de sus candidatos, ya sea un Director General de una multinacional,  o bien un dependiente en un negocio familiar.
 
Si pasamos al mundo de la criminalística,  el uso de la grafología  se está implantando a un ritmo vertiginoso, algo por otra parte, nada nuevo para el médico, y el antropólogo forense que desde hace tiempo analizan grafológicamente las notas de los suicidas para asegurarse si fue realmente un suicido o un homicidio, y en otros casos, le permite verificar la identidad de un cadáver.
 
Abundando en el terreno judicial, la conjunción de profesionales que implementan la grafología a su quehacer diario abunda entre los asistentes sociales, mediadores familiares (abogados), psicólogospsiquiatras,  miembros de asociaciones de mujeres maltratadas que aconsejan a éstas que se hagan con unas notas manuscritas del presunto maltratador para emitir un dictamen grafológico –inclusive desde la propia policía científica- que presentado ante el juez, posibilita una orden de alejamiento a la espera de iniciar el largo proceso burocrático de exploración psicopatológica sobre éste. Son los mismos profesionales que presentan como prueba en  casos de abusos a menores, informes obtenidos a partir de los dibujos y las anotaciones manuscritas explicativas sobre los mismos,  efectuados por los propios niños. Y que en algunas ocasiones,  junto con el detective privado, y el criminólogo estudian las notas manuscritas de un menor fugado ante unos padres angustiados para averiguar su estado psicofísico y localizar su posible paradero; éstos últimos, como los criminalistas de la policía científica, en sus dictámenes caligráficos, exoneran a un inocente,  o por el contrario, identifican a un culpable en delitos de homicidios, estafas, falsificaciones, anonimografía, etc...,  empleando el método grafonómico. A saber,  una pericia caligráfica de base grafológica.
 
Es en esta línea de trabajo, que los grafólogos universitarios deben mantenerse, con un espíritu de cooperación multidisciplinar, y alejados de banalidades espúreas. Profundizar y avanzar en el conocimiento, ser consciente de los propios límites de la especialidad, y evitar ser complaciente con los poderes fácticos, y con aquellos que especializados en el mundo del colorín,  te hacen un estudio grafológico, como si del horóscopo del día se tratara, sobre cualquier famoso del momento.
 
 
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